domingo, diciembre 26, 2004

Nightmare after Christmas

Qué mejor manera de celebrar la navidad que tragando cualquier cosa alta en grasas y carbohidratos.
En los últimos tres días debo haber subido unos setecientos kilos, que chifita por aquí, que cevichito por allá, que el pavito esto, que el panetón aquello, que el chocolate caliente, que el arroz árabe, que la mayonesa, que las papitas al hilo, que el helado... por Dios, no recuerdo cuándo fue la última vez que comí tanto, pero ahora estoy pagando las consecuencias porque después de la última patada al hígado con la borrachera de la semana pasada, ya no me responde igual (el pobre aún no se ha repuesto), y hoy he despertado con un dolor de cabeza terrible y eruptando con sabor a huevo (!) (ya, no se hagan, seguro que alguna vez les ha pasado).
Por lo demás han sido unos días agradables, sin muchos regalos (ya estamos viejos) pero con harta armonía familiar. Mi papá acepto de muy buena manera mi cambio de carrera, con la condición de terminar lo poco que me faltaba en derecho después, si se puede, lo que le agradezco muchísimo. Ahora sólo falta esperar que me atraquen la solicitud de traslado interno, y en caso contrario... pos a postular y convalidar cursos, sí que sí.

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